martes, 17 de agosto de 2010
Sin duda alguna a lo largo de la historia han habido miles de inventos o descubrimientos que han sido y son de gran relevancia para que nosotros podamos estar donde estamos. Sin ir muy lejos, tanto el descubrimiento del fuego, como la construcción de la primera rueda o ya mas recientemente, la escritura o el automóvil son algunos ejemplos de estos “inventos”, pero si tuviéramos que anteponer uno a todos ellos, el gran avance que ha hecho posible todos los demás ha sido la característica que poseemos de oponer el pulgar al resto de dedos, pudiendo así actuar a modo de pinza. Este simple y pequeño gesto es de vital importancia para que podamos desempeñar todas las tareas que nos inquietan ya desde antaño. Pero como todo en esta vida, no podemos afirmar nada con rotundidad puesto que siempre hay un antes. Muchas personas podrían opinar que otro gran gesto fue más útil para el desarrollo del ser humano y no errarían en su pensar. La bipedestación precede a la posibilidad de oponer el pulgar, ya que sin la opción de caminar solo con las extremidades posteriores, no podríamos tener las anteriores libres.
En un medio cálido y con una fuerte radiación ultravioleta e infrarroja una de las mejores soluciones adaptativas para evitar exponer toda la superficie al sol, fue la marcha bípeda y la progresiva reducción de la capa pilosa, evitando así el excesivo recalentamiento del cuerpo. Evidentemente está no fue la mayor ventaja que otorgó esta nueva forma de ver el mundo, la gran cantidad de modificaciones morfológicas y anatómicas que condujeron al bipedismo requirió una fuerte presión selectiva. Algunos podrían opinar negativamente, puesto que el desplazamiento de largas distancias es menos eficaz con el bipedismo que con el cuadrupedismo, pero la posibilidad de otear el horizonte por encima de la vegetación junto a la opción de portar objetos, alimento o crías, hacen de este un buen mecanismo amén de que a pesar de ser mas lenta, la marcha es mas eficaz energéticamente. Todas estas características hacen de la especie humana y derivados unos auténticos privilegiados.
En un medio cálido y con una fuerte radiación ultravioleta e infrarroja una de las mejores soluciones adaptativas para evitar exponer toda la superficie al sol, fue la marcha bípeda y la progresiva reducción de la capa pilosa, evitando así el excesivo recalentamiento del cuerpo. Evidentemente está no fue la mayor ventaja que otorgó esta nueva forma de ver el mundo, la gran cantidad de modificaciones morfológicas y anatómicas que condujeron al bipedismo requirió una fuerte presión selectiva. Algunos podrían opinar negativamente, puesto que el desplazamiento de largas distancias es menos eficaz con el bipedismo que con el cuadrupedismo, pero la posibilidad de otear el horizonte por encima de la vegetación junto a la opción de portar objetos, alimento o crías, hacen de este un buen mecanismo amén de que a pesar de ser mas lenta, la marcha es mas eficaz energéticamente. Todas estas características hacen de la especie humana y derivados unos auténticos privilegiados.
Imagen de la bipedestación en Gibón, Orangután, Chimpancé, Gorila y Hombre
La evolución humana explica el proceso de evolución biológica de la especie humana desde sus ancestros hasta el estado actual. Los científicos actuales han estimado que las líneas evolutivas de los seres humanos y de los chimpancés se separaron hace de 5 a 7 millones de años. A partir de esta separación la estirpe humana siguió ramificándose originando nuevas especies, todas extintas actualmente a excepción de Homo sapiens. Los primeros posibles homínidos bípedos datan de una antigüedad cerca de hace 6 millones de años aunque los fósiles de estos son escasos y muy fragmentados. Algunos ejemplos son Sahelanthropus tchadiensis, Orrorin tugenensis y Ardipithecus sp.
Los primeros homínidos de los que ya se tiene seguridad que fueron completamente bípedos son los pertenecientes al género Australopithecus de los que se han conservado esqueletos muy completos como es el caso de Lucy. Su nueva característica les hizo prosperar por
las sabanas arboladas del este de África hace ya entre 4 y 2,5 millones de años, con al menos cinco especies diferentes esparcidas desde Etiopía y el Chad hasta Sudáfrica. Su desaparición de las sabanas africanas se ha atribuido a la crisis climática que se inició hace unos 2,8 millones de años y que condujo a la desertificación de su territorio con la consecuencia de un aumento de los ecosistemas abiertos y esteparios. Como resultado de esta presión evolutiva, algunos Australopithecus se especializaron en la explotación de productos vegetales duros y de escaso valor nutritivo, originando al Paranthropus que desarrollo un impresionante aparato masticador; otros sin embargo se hicieron paulatinamente más carnívoros, originando a los primeros Homo.Restos del esqueleto de Lucy, homínido del género
Australopithecus hallado en mejor estado.
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- Estudiante de biología en la Universidad de Alicante, aunque valenciano de nacimiento. Cofundador de la iniciativa Grubial.
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